¿Qué nena no soñó alguna vez con ser una princesa, y que un príncipe nos de nuestro primer beso de amor verdadero? Seguramente no todas, pero si la gran mayoría; crecemos con ese ideal de final feliz de cuentos de hadas. Es maravilloso sumergirse en historias de amor en las que siempre triunfa el bien, donde la princesa tiene un dote de belleza, bondad, pureza, e inteligencia, y el príncipe es tan gallardo, valiente, y romántico. El ideal perfecto para cualquiera, pero los cuentos no solo simbolizan un estereotipo de pareja, simbolizan los sueños, que mas allá de cualquier adversidad se puede alcanzar el objetivo deseado, si bien la felicidad no es permanente, te alienta a buscarla y conseguirla, teniendo confianza en uno mismo.
Si bien son hermosos los sueños, y no hay que dejar de soñar una vez que creces, porque si no tienes sueños, no vives, solo subsistes. Tampoco hay que vivir en una eterna fantasía, tu príncipe no vendrá a buscarte en su corsel blanco para convertirte en su reina. En todo caso cuando encuentres a tu compañero no será la perfección personalizada, sino que tendrás que amarlo y aceptarlo con sus defectos y virtudes, esas son las cosas que conforman la vida real. No renuncies a tus sueños, síguelos hasta convertirlos en realidad, pero recuerda no vivir dentro de tus sueños; debes sacarlos fuera de tu mente, así todos podrán ver los maravillosos y bellos sueños que te acompañan.

Soñar con ese príncipe que te rescate de tus tinieblas, que te ame con todo el poder de su corazón, soñar con ese beso que te quita el aliento, que te hace flotar haciéndote sentir liviana y frágil, pero segura y firme entre sus brazos, que son tu abrigo y tu sostén. sabiendo que después de él ya no existe el mundo, solo tu y él fundidos en un beso eterno. Soñar que siempre vas a estar a su lado percibiendo el calor de su piel, el dulzor de sus labios, la tranquilidad que te da su aliento, y la melodía proveniente de cada latido de su corazón sabiendo que es tuyo, que ni el día mas gris, ni la noche más oscura podrán quitártelo, que ni tus miedos e inseguridades intervendrán en tu felicidad, porque ya no depende de vos. Soñar, que ese rayo de sol que se escondía entre tus nubes por fin se deja ver para aclarar tu cielo, soñar que existe un mañana, para poder disfrutar tu presente, que tan solo con amor el mundo puede ser un lugar mejor, que la espinas de las rosas ya no te lastiman, soñar con ser feliz, soñar y despertarte en tu cama abrazada a tus sabanas con ese vacío y la sensación de todo lo que deseaste solo lo tuviste en un sueño, y en ese momento donde la amargura te embarga, la nostalgia de un sentimiento nulo te invade, dejando paso a la desesperación, te remueves en tu silencio intentando hundirte en tu almohada para volver a soñar, y cuando por fin logras sumergirte en los rescoldos de tu inconsciente, un aliento, un elixir de pasión te trae de vuelta a la vida y es ahí cuando te das cuenta que todo no fue más que un sueño. Que él se encuentra a tu lado, despertándote de tu letargo con un tierno y dulce beso de amor... Permitiéndote así soñar un sueño mejor
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